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La Escuela de Castelnou en el siglo XX

GALERÍA DE FOTOS 







“Contar la historia de la escuela en un pequeño pueblo como Castelnou puede ser un agradable ejercicio de memoria personal y colectiva.
Es mucho más difícil entender el mundo rural si no has pasado por una escuela de pueblo.”


UNA ESCUELA PÚBLICA RURAL DE CALIDAD


Hace unos años parecía impensable que los ciudadanos de este país tuvieran que salir a la calle para defender el derecho a la educación, que en España por primera vez se regulaba en la Constitución de 1812, la que dedicaba su título IX a aquel incipiente sistema educativo. El germen de esta circunstancia tenía su origen en la época de la Ilustración, cuando por primera vez se desvinculaba a los Jesuitas de la educación, para tratar de ofrecer este derecho universal desde las administraciones públicas.

En Castelnou, como en la mayoría de los pueblos de la España rural, el acceso a la educación de los más jóvenes, por fortuna desde hace bastante tiempo, ha sido un derecho garantizado. Haber recibido mi formación académica (Entonces EGB 1) en una escuela rural, no fue en ningún caso un factor que supusiera ninguna desventaja para la llegada al instituto y posteriormente a la universidad, con respecto a otros niños que procedían de la escuela privada. En muchas ocasiones, el nivel de conocimientos de los niños que procedíamos de una escuela pública rural era muy superior al de otros alumnos procedentes de centros privados.

Las razones eran muy distintas según los casos. Pero entre todas cabe destacar la gran labor que ejercieron aquellos maestros rurales de los que tantas veces dependía el futuro de aquellos chavales. 

Permítanme hacer un guiño a las publicaciones digitales, que como los blogs, se escriben desde lo más reciente hacia el pasado para hacer un recorrido por las distintas escuelas de Castelnou.

Para hacer un repaso por la historia de la  escuela en Castelnou he dividido ésta en tres etapas:

1.       LA ESCUELA EN CASTELNOU A FINALES DEL SIGLO XX

2.       ESCUELAS SAN VALERO

3.       LAS ESCUELAS VIEJAS



Los datos que aquí se presentan proceden de la documentación existente en el Ayuntamiento de Castelnou y de entrevistas realizadas a antiguos alumnos.



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1. LA ESCUELA EN CASTELNOU A FINALES DEL SIGLO XX



Sin lugar a dudas este periodo de la historia de la Escuela en Castelnou es el que diferencia a esta localidad de las más cercanas, si exceptuamos Jatiel y Azaila, ya que debido a la despoblación, los niños en edad escolar tendrían que asistir a clase en otras localidades de mayor tamaño. Hecho que se repite en numerosas poblaciones de la provincia de Teruel.

Esta etapa arranca casi con la Ley General de Educación de 1970 hasta llegar a nuestros días pasando por diferentes reformas de la Ley como la LODE (1985) y la LOGSE (1990) que la sustituiría. Entrados ya en el siglo XXI, volverá a ser sustituida por las LOCE (2002), la LOE (2006) y por último por la LOMCE el pasado año 2013.

Debido a que los chavales de Castelnou durante todos estos años han recorrido varios colegios y poblaciones, dividimos este periodo en cuatro partes:

a. Castelnou en la escuela de La Puebla de Híjar (1971-1983)

b. Castelnou en la escuela de Escatrón (1983-1985)

c. Se reabre la escuela en Castelnou (1985-1998)     

d. La escuela en la actualidad


BREVE RESUMEN DE ESTE PERIODO


En el curso 1971-72 la localidad de Castelnou cerraba las escuelas municipales San Valero. Los entonces escolares se tenían que desplazar hasta la vecina localidad de La Puebla de Híjar, donde irían a estudiar la Educación General Básica o EGB.

Transcurre poco más de una década hasta que por una decisión del Ayuntamiento de Castelnou, con la pretensión de abaratar costes en el transporte y aparentemente mejorar la calidad en la educativa, traslada a los entonces once escolares hasta la escuela pública de Escatrón (Zaragoza) donde permanecerían dos cursos (83-84 y 84-85). 

En septiembre de 1985 se reabrían las escuelas municipales de Castelnou, con tan sólo once niños, que permanecerían abiertas 13 años más. Con el cierre definitivo de estas escuelas,  ya pertenecientes a CRA (Colegio Rural Agrupado) de La Puebla de Híjar, los alumnos de Castelnou comienzan a ir a la escuela de nuevo a La Puebla.




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1. a - CASTELNOU EN LA ESCUELA DE LA PUEBLA DE HÍJAR (1971-1983)


Parte de este periodo coincidió con mi paso por la escuela. Por esa razón este fragmento lo contaré en primera persona. 

A partir de septiembre de 1971, 22 niños - chicos y chicas - en edad escolar, esperaban todos los días en la plaza de Castelnou el autobús de línea que los llevaría hasta las escuelas de La Puebla de Híjar. Actualmente en aquel espacio ocupado por aquellas escuelas se localiza el Centro Cultural “El Granero”.

Fue allí, en una escuela ya mixta, donde toda una generación de niños y niñas cursarían juntos los ocho años entonces obligatorios 2. A estos se sumaban siete niños más del vecino Jatiel.

La principal razón por la que estos chavales salieron de las escuelas de Castelnou fue que en aquellos momentos todos los alumnos estaban en la misma aula, independientemente de la edad o curso. La entonces profesora titular, Doña Mª Pilar Garrido, insistió en que era más que recomendable que acudieran a un centro donde cada niño estuviera en su curso. Finalmente fue aprobado por el entonces Consejo local de Enseñanza Primaria.

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lustración 1: Fotografía en el patio del recreo en Castelnou 1970, último año antes de ir a La Puebla en la escuela San Valero (ya mixta) con la maestra Doña Pilar Garrido en el centro. Los nombres de Izquierda a derecha y de arriba abajo:
Enrique Lucea, Clarita Lucea, Gema Esteruelas, Olga López, Angelines, Esteruelas, Mercedes Ibáñez, Montse Lucea, Pilar Garrido, Nati Ornaque, Reyes Claver, Mª Pilar López, Tere Maurel, Pili Ornaque, Domi Tejedor, Sagrario Secanella, Rosa Acón. Luis Claver, Alberto Maurel, Jorge Lucea, Amable Abadía, Pascual Claver, Ernesto Bueso, Alejandro Ornaque y Ricardo López.


Por aquellos años estaba prevista la creación de un centro comarcal presumiblemente en Híjar. Pese a eso se optó por que acudieran al colegio de La Puebla debido a su mayor cercanía, aludiendo también razones de “relación familiar entre vecinos de uno y otro pueblo”.3

Todo lo aprovechable que hubiera en las viejas escuelas San Valero pasaba a formar parte de los recursos del colegio de La Puebla. 4
Dos años más tarde, en 1974, se disolvían las mutualidades o cotos escolares que repartían si quedaba algún bien procedente de las donaciones de los mutualistas entre  ellos y  ,en lo relativo a bienes inmuebles, retornarían a sus dueños en el caso de los dos edificios que en su día fueron escuelas. Se trata de las últimas: la Escuela San Valero  y las más  antiguas, conocidas como Escuela rural de Castelnou o Escuela La Inmaculada, pasaban de nuevo a ser propiedad municipal. Desde entonces se podría hacer uso para lo que se considerase más oportuno.



lustración 2: Esperando al coche de línea en la plaza Mayor de Castelnou. Se trata del primer día que se iba a la escuela de La Puebla de Híjar.
Delante los chicos (de izquierda a derecha): Ernesto Bueso, Alejandro Ornaque, Jorge Lucea, Ricardo López, Pascual Claver, Alberto Maurel.
Detrás las chicas (de izquierda a derecha): Mercedes Ibáñez, Sagrario Secanella, Tere Maurel, Domi Tejedor, Gema Esteruelas, María Pilar López, Angelines Esteruelas y Pilar Ornaque

Todas las mañanas a las 8:05 horas se citaban los escolares, desde aquel septiembre de 1971, para coger el autobús a la escuela de La Puebla, “el coche de línea” que entonces conducía “el señor Alberto”. Un trayecto de aproximadamente 20 minutos, separaba las dos localidades en la línea regular de autobuses ABASA. 5

En este autobús coincidían los viajeros que iban y venían a por el tren a la estación de La Puebla o de compras. Este autobús enlazaba con la línea Alcañiz-Zaragoza en Híjar o Caspe-Zaragoza en Escatrón.

Así, todas las mañanas los alumnos de Castelnou tomaban este autobús procedente de Escatrón con destino a Híjar. Tras parar en la plaza de Castelnou unos minutos más tarde paraba en Jatiel y poco después en la estación de ferrocarril de La Puebla de Híjar. La plaza del Ayuntamiento de La Puebla era la parada donde los estudiantes bajaban para acercarse hasta la plaza del Granero, donde estaban las escuelas. Aquel autobús continuaría su itinerario todos los días hasta Híjar.

Por la tarde, a las 17:15 horas, salía el autobús que los llevaba de vuelta hasta el pueblo.

El transporte estaba subvencionado por la Diputación Provincial, por lo que resultaba gratis para los padres. En los primeros años había un cobrador que expendía los recibos o billetes azules. Los rellenaba a mano y firmaba. Posteriormente sería el mismo conductor quien expendiera estos resguardos, que debían acompañar a cada alumno en este trayecto.

Pasada la época escolar en La Puebla, que coincidía con la Transición a la Democracia, en general para la mayor parte de los alumnos con los que he consultado es un momento de gratos recuerdos. Quizás los peores momentos tuvieron lugar en el comedor escolar, donde los menús dejaban mucho que desear. El entonces director de la Escuela de La Puebla, Don José Bello Polo (director de este centro desde 1972 hasta 2002), me confesaba, acordándose de aquellos alumnos de Castelnou, que “así como los chicos que iban a la escuela eran malos estudiantes las chicas eran más que brillantes, ¡canela molida!”.

Sin duda, en aquellos años se respiraba el ambiente del “cambio”. Esta circunstancia apoyada por la entonces reciente Ley Educativa también se plasmaría en la forma de impartir enseñanza.

En mi caso coincidirían mis cuatro primeros años, con los cuatro últimos de ese periodo de alumnos de Castelnou en la escuela de la Puebla. Recuerdo que la disciplina o mano dura, a veces “ligera”, de aquellos maestros, no era ya como te contaban los que eran un poco más mayores. Algo de aquello quedaba, pero muchas cosas estaban cambiando además del temario.

Otro hecho relevante fue que en los inicios de 1980 se inauguraba el actual colegio en La Puebla con el nombre de Colegio Público Julio Sanz Gimeno. Aulas nuevas, mobiliario nuevo, un gimnasio bastante bien equipado y una zona de recreo bastante completa, convertían a aquella escuela, quizás bastante más “progre” que la media, en una escuela más moderna.

El último año de esta etapa sólo siete niños de Castelnou acudíamos a la escuela de La Puebla.


1. b - CASTELNOU EN LA ESCUELA DE ESCATRÓN (1983-1985)



Un microbús nuevo, distinto al coche de línea, nos llevaba hasta Escatrón. El destino eran  las escuelas de San Javier, en el centro de esta población zaragozana a sólo diez kilómetros de Castelnou.

Tengo que reconocer que aquel cambio no resultó tan beneficioso como pensaban desde el Ayuntamiento, institución que propuso esta modificación. El precio del autobús se ajustaba más y el comedor era infinitamente mejor; sin embargo, el colegio no era tan nuevo y pasábamos muchas horas deambulando por las calles de aquel pueblo, siempre con una capa negra de carbonilla de la central térmica, que todavía echaba mucho humo. La central era el principal motor económico del pueblo.

En aquellos años Escatrón era un pueblo que claramente contaba con una población menor a la de años atrás. Muchos se habían ido a Andorra (Teruel) con la instalación de una nueva central térmica.6 En consecuencia, numerosos recursos que hacían de este pueblo especial en relación con los del entorno, también estaban disminuyendo.

Indudablemente, el hecho que más destacaría de este nuevo destino educativo fue el paso a una escuela menos moderna en general. Por ejemplo, las instalaciones no tenían comparación con las de la recién estrenada escuela de La Puebla, de donde llegábamos, sino que algunos de sus profesores ejercían la profesión docente con métodos más que discutibles. El primer cambio lo pudimos apreciar especialmente los alumnos que veníamos de cuarto a quinto de EGB. En aquel año llegábamos al aula de quinto curso, donde bien podíamos decir que iniciamos un desagradable retroceso temporal.

El único maestro que daba clase en aquel curso era “Don Ricardo”. Se trataba de una persona que había sido director de esta escuela, años atrás. En más de una ocasión nos aclaraba que no estaba de acuerdo con los nuevos métodos de enseñanza que indicaba el Ministerio. Así que volveríamos a hacer filas en torno a la mesa del profesor, leeríamos el Quijote todos los días, habría que hacer un montón de “cuentas” y aprender muchas cosas de memoria. Un ejemplo que recuerdo especialmente era aquella poesía patriótica de Bernardo López García, “Oda al dos de mayo”7

Nos saltábamos todas las lecciones de matemáticas donde se hablaba de “conjuntos”, y por supuesto, hacíamos mucha caligrafía, dictados y problemas. Don Ricardo tenía una regla de madera bastante gruesa que llamaba “Doña Eugenia”, con la que golpeaba a los alumnos como castigo.

Recuerdo que Don Ricardo cumplía años el mismo día que yo. Era el día 1 de marzo de 1983 cuando, a modo de celebración del “cumple” del maestro, nos ponía una “tocata” con marchas militares y hasta el “Cara al sol”8, el himno falangista. Teníamos unos diez años pero ninguno entendíamos el porqué de todo aquello.

Otro caso de curiosas prácticas educativas era el entonces profesor de Lengua, Literatura e Historia de lo que se llamaba grado superior de EGB (cursos 6º, 7º y 8º). Juan José Gascón o “Gascón”, como todo el mundo lo llamaba, era una persona de difícil carácter, que siempre fumaba pequeños trozos de Farías o puros en clase, mientras te mandaba hacer un montón de dictados, análisis de oraciones, comentarios de texto…

Lo que mejor recuerdo de aquel hombre es que todo el mundo le tenía miedo -me atrevo a decir que incluso otros profesores-. Llamaba la atención porque, en muchas ocasiones, se iba a comer a casa dejando a todos los alumnos de la clase que tuviese a última hora encerrados sin poder salir. No era extraño que algunos alumnos se descolgaran desde las ventanas del primer piso por el canalón y bajaran por la fachada hasta el patio para salir, o ir a buscar a alguien que les abriera.

Afortunadamente, no todos los maestros y maestras eran iguales, algunos de ellos eran muy “progres”. ¡No quiero ni pensar, cómo debían vivir aquello!


1. c - SE REABRE LA ESCUELA EN CASTELNOU (1985-1998)


De nuevo pasó un tiempo en que algunos alumnos pudieron permanecer en Castelnou estos primeros años de escuela, empezando y acabando esta etapa, hasta llegar al instituto. Este periodo coincide con la aprobación de la Ley educativa conocida como LODE9, que no destaca por ser una ley de grandes cambios estructurales, pero que sí eliminaba aspectos que todavía anclaban la escuela en el sistema educativo del régimen anterior. En 1985 en Castelnou se restauraban las antiguas escuelas “San Valero”, finalizándose estas obras los últimos días de agosto. El coste de las mejoras corría a cargo de la Diputación Provincial de Teruel y ascendía en torno a medio millón de pesetas.10

El principal motivo de la solicitud de la reapertura de estas escuelas fue la posibilidad de que en el siguiente curso no hubiera aquel coche o microbús para acudir a Escatrón. Así, en una Sesión Plenaria celebrada en Castelnou a finales de abril de este año, se acuerda solicitar la consecuente subvención y reapertura de estas escuelas a la Dirección Provincial del Ministerio de Educación.

La escuela de Castelnou sería lo que ya entonces se denominaba “escuela unitaria”, es decir con solo un maestro para todos los cursos. La antigua aula de chicas se convertía en el aula donde ahora dar clase en torno a una estufa de leña, ya que los radiadores eléctricos de bajo consumo instalados no conseguían calentar aquel edificio de paredes gruesas. La antigua aula de chicos se convertía en un salón gimnasio.  Se cambiaban también las antiguas ventanas de madera, por ventanas de acero inoxidable, se tapaban grietas y se pintaba el interior y el exterior de estas escuelas.

      Ilustración 3: Vista de la escuela desde el patio de recreo en la actualidad.

El espacio anteriormente dedicado como leñero o carbonera se quitaba creando un pasillo o porche entre las dos aulas, como podemos ver en ilustración. Los patios de recreo, anteriormente separados por una valla de obra, se convierten en uno quitando también esta barrera, con lo que finalmente el edificio se adecuaba perfectamente a una escuela mixta de chicos y chicas. Se reformaba el despacho del maestro, los aseos y un pequeño cuarto donde dejar los abrigos a la entrada.

En septiembre de 1985 se abría la escuela, con sólo once alumnos entre chicos y chicas en edad escolar, uno menos que el año anterior, cuando se presentaba la solicitud al Ministerio desde el Ayuntamiento.11

Se solicitaba al colegio de La Puebla el mobiliario para esta nueva aula, que aportaba 12 mesas (3 grandes, 7 medianas y 2 pequeñas) para alumnos, con sus respectivas sillas y la mesa y  el sillón del profesor.12  Tendríamos que esperar hasta ya entrados en 1986 para recibir material escolar extra (los libros para la entonces diminuta biblioteca); y recuerdo aquel día como si de los Reyes Magos se tratara…13

Esta es la relación de nombres de los alumnos ordenados de mayor a menor según su edad:
Arsenio Ornaque, Natalia Esteruelas, José Ángel Guimerá, Ricardo Secanella, Beatriz Esteruelas, Silvia Guimerá, Cristina Claver, Sonia García, José Ramón García, Enrique García y Patricia Anadón. La maestra titular fue Mª Ángeles Martín Alcaine, natural de la vecina localidad de Samper de Calanda.

Tuve la suerte de cursar con ella el séptimo curso de EGB, junto a Beatriz y Arsenio. Mª Ángeles o “Marilines”, como solíamos llamarla, sin duda impartía unas clases muy de acuerdo con aquellos tiempos. Supo despertar nuestro interés por las materias que cada uno de nosotros preferiríamos sobre otras. Algo difícil de hacer con chavales de tan variadas edades, que iban desde parvulario a séptimo de básica.

Aquella maestra nos enseñaba a pensar por nosotros mismos. Muchas de las actividades que nos preparaba estaban principalmente orientadas a educarnos en la igualdad. Un ejemplo es que nos hacía aprender, dando igual que fuéramos chicos o chicas, cosas como: hacer punto o macramé, jugábamos a fútbol y a voleibol chicos con chicas…

Ella jugaba con nosotros (éramos pocos) y también pretendía ser nuestra amiga. Algo de esto consiguió... ¡Qué distinto al periodo de Escatrón!

A “Marilines” le sucedía el segundo año de Escuela en Castelnou Jesús Callén López (1986-88). Jesús o “el maestro”, así lo llamábamos, cuyo domicilio estaba en Huesca, se quedaría a vivir en Castelnou alquilando una pequeña casa en la localidad donde vivía entre semana. Por esta razón subía todos los días de invierno a encender la estufa y así cuando llegábamos el aula estaba ya caliente. Fue también un excelente maestro que no tardó en ganarse la simpatía de todos. Su buen carácter y sentido del humor hacían muy divertidas aquellas clases donde aprendimos “un montón”.

Dos años antes de reabrirse estas escuelas nacían los CRIET14 -Castelnou iría al CRIET de Alcorisa-. Allí los alumnos de pequeños pueblos como éste podían realizar las actividades que no era posible hacer en centros con tan pocos niños o bien por falta de instalaciones. La visita a los CRIET era un soplo de aire fresco. Allí conocías a otros chavales de tu edad que procedían de otros pueblos como el tuyo. Además el aula se convertiría frecuentemente en taller: aprendías música, pretecnología, hacías una revista, un taller de radio, experimentos en un laboratorio…

Todas estas cosas hubieran sido impensables en las aulas de un pequeño pueblo como Castelnou. De esta forma un alumno en una pequeña escuela unitaria tenía acceso a unas actividades y recursos, que en la mayor parte de los casos en localidades un poco más grandes e incluso en ciudades, distaban mucho de poder tener.

Los alumnos que acudían a los CRIET (de forma voluntaria) eran los de los cursos 6º, 7º y 8º, estando 15 días fuera de casa, durante los dos primeros trimestres, y una semana el último.

De nuevo no quiero olvidarme del estupendo equipo de maestros que, cada uno en su especialidad, también se acercaban al alumnado como amigos. Sin duda la formación de estos era vocacional.

Durante aquel periodo la sociedad española en general vivía uno de sus momentos de mayores avances en las libertades. Fueron también años de auge económico.  Supongo que estas circunstancias les fueron de un gran apoyo a aquellos maestros que nos fueron mostrando con ilusión las bases de nuestra formación académica.

En el año 87 acababa mi paso por el colegio. Como para muchos otros alumnos de pequeños pueblos supondría el abandono de estos pequeños lugares para ir al instituto a lugares más grandes.

La llegada de la LOGSE15 en 1990, haría que los alumnos dejaran de permanecer en estos pequeños pueblos hasta los 14 años, como antes, para hacerlo sólo hasta los 12. Ahora sólo se imparte en estas pequeñas escuelas lo que se denomina Educación Primaria. Luego, estos alumnos son distribuidos entre los institutos más cercanos donde estudian Educación Secundaria Obligatoria. (ESO).

De este modo, antes de finalizar la enseñanza obligatoria, chicos y chicas de las poblaciones de nuestra comarca, acababan pasando por el Instituto de Híjar. El Instituto ha contribuido a la existencia de ese sentimiento de comarca entre éstos, algo que resulta más complicado de ver en las generaciones más mayores. Quizás el hecho de que los chavales de Castelnou hayamos estado compartiendo clase con otros de La Puebla, Azaila y Jatiel, en la escuela de La Puebla de Híjar y posteriormente en Escatrón, haga que estas generaciones nos identifiquemos algo mejor con estos otros pueblos. Tampoco hay que olvidar que Castelnou, desde hace muchos años, comparte muchos otros servicios con estas localidades cercanas.

En el final de esta etapa cuatro maestras más dieron clases en Castelnou sus nombres fueron: Mª Carmen Luna (1988-89) Reyes Falo Clavero (1989-96), Victoria Rodríguez Grégori (1996-97)  y Carmen Miñana Magaña (1997-1998). También contaron con el apoyo del entonces párroco, Carlos Bravo Viscasillas y Jesús Ángel San Bernardino en educación física.

El día 26 de junio de 1998 se cerraba de nuevo la Escuela de Castelnou. Sus alumnos volverían a ir a cursar sus estudios de Primaria a la escuela de La Puebla de Híjar, sede principal del CRA (Centro Rural Agrupado) que agrupa los colegios de La Puebla, Samper, Urrea y Vinaceite.
Ilustración 4: Último día o cierre de la escuela (26 de junio de 1998)


1. d - LA ESCUELA EN LA ACTUALIDAD


Sin salir del CRA Bajo Martín o de La Puebla de Híjar, los alumnos de Castelnou en estos momentos se desplazan hasta Samper de Calanda para cursar sus estudios de Primaria y siguen yendo a Híjar para cursar Secundaria. Cabe destacar en este último periodo que fruto de un proyecto de repoblación municipal llamado “Caravana de Niños”, Castelnou ha aumentado el número de escolares, produciéndose situaciones impensables hace un tiempo, como que el Ayuntamiento de esta localidad subvencione a la Guardería de Samper por la atención a parte de estos niños.

Animados por el aparente éxito inicial de este proyecto repoblador se llegaba a abrir una guardería en el propio pueblo y se planteaba reabrir su escuela. Por desgracia, esta iniciativa municipal no daba los frutos esperados, por lo que actualmente se cuestiona el cierre de la guardería y ya no se habla de la reapertura de la escuela. La reapertura de la escuela era una situación que, de partida, no contaba con el apoyo mayoritario, ya que parecía más conveniente mantener la situación actual, aunque se pudiera producir el deseado aumento de población.


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2. ESCUELAS SAN VALERO


Ilustración 5: Bocetos del proyecto de las escuelas. A la izquierda, vemos la fachada principal de las viviendas de los maestro; a la derecha, vemos la fachada principal de las escuelas desde el patio de recreo.


En el curso de 1957-58 se inauguraban las escuelas nacionales “San Valero” en Castelnou. Estas son las escuelas que se volverían a abrir en el año 1985 tras los periodos escolares de La Puebla y Escatrón. Anteriormente había otras escuelas más antiguas justo detrás de la iglesia bajo el “Fosalico”16.  Databan probablemente del siglo IXX, que serán objeto del último apartado de esta historia.

El 29 de abril de 1949 se aprobaba un Decreto Ley sobre edificios escolares, por el que existiría la posibilidad de solicitar una subvención para la construcción de unas nuevas escuelas. Por este motivo, el entonces alcalde, Manuel Secanella Fandos, en  octubre de 1952, encargaba la elaboración de una memoria y un proyecto de construcción de unas nuevas escuelas, que también contarían con viviendas para los maestros. Este proyecto le costó al Ayuntamiento unas 4.500 pesetas.17

En el curso de 1956-57 se cerraban definitivamente las escuelas viejas que no presentaban las condiciones adecuadas para poder dar clases y, además, su techumbre amenazaba ruina. Así lo deja patente aquel alcalde en la memoria presentada cuando en octubre de 1954 solicita, mediante una instancia, la construcción de las escuelas.18  Hasta marzo de 1955 no es aprobado el expediente donde se pide al Ministerio la construcción de esta nueva escuela. Es de suponer que la demora en la solicitud fuera causada por el esfuerzo del desembolso del dinero necesario para el proyecto.

Otra posible razón es que hasta el 22 de diciembre de 1953 no se aprobó la ley que regularía las construcciones escolares. A partir de este momento, Castelnou al ser un pueblo de menos de 1.000 habitantes, quedaba exento de participar en la financiación de la construcción del nuevo centro escolar, corriendo así la totalidad de ésta a cargo del Ministerio.19

El 23 de julio de 1955 se aprobaba el presupuesto para esta subvención que autorizaba a iniciar el proceso de construcción. Mientras se construían las nuevas instalaciones, la escuela de Castelnou se hacía mixta por necesidad. Todos los niños y niñas en edad escolar acudían a un salón grande en la segunda planta del Ayuntamiento. Normalmente esta sala era usada para los plenos, donde se colocaron todos los pupitres, sirviendo así de aula escolar durante el curso 1956-57 y el principio del 1957-58.


2. A - SOBRE EL EDIFICIO


El diseño de estas escuelas corría a cargo del arquitecto zaragozano Fernando Vera Ayuso, perteneciente al Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón y Rioja. El aparejador encargado de la revisión y supervisión en la construcción de las mismas fue Don Ramón Crespo Piazuelo, también de Zaragoza. La obra se encargaría a Feliciano Abadía Marqués, natural de Samper de Calanda.
Para la construcción de estas escuelas nuevas se propondría la zona de La Planeta, situada a 400 metros al noreste del casco urbano, cruzando el río Martín por el puente de entrada a la población. La elección de este lugar se hizo por tratarse de un paraje alto, seco y soleado, aislado de construcciones, que permitía construir estas instalaciones orientadas convenientemente.20

Se proyectó la construcción de dos edificios unidos rectangulares. Los patios de recreo, de unos 250 m2, estarían separados por una valla, y el acceso, se haría por una rampa hasta el porche a la altura del piso del colegio que subía desde el patio. Las aulas, asimismo rectangulares, tendrían unos 55 m2 y disponían también de un guardarropa a la entrada, aseos y despacho para el maestro. El aula contaba con dos amplios ventanales que daban al patio del recreo y un leñero o carbonea que servía de separación entre los dos porches simétricos.

Además, como estaba previsto, se incluía el proyecto de construcción junto a esta escuela de dos viviendas para los maestros. También eran rectangulares y estaban igualmente unidas en 140 m2. El presupuesto era de 200.000 pesetas: 60.000 para construir cada escuela y 40.000, por cada casa.21

Al final, se cambió la ubicación de las escuelas, localizándose al sur de Castelnou, en una zona plana al final de la calle Barrio Alto. La justificación del cambio de zona estuvo en que resultaba mucho más caro dotar con electricidad y agua aquella zona inicial ya que había atravesar el río y la carretera en la zona del cruce.

Cuando se inició la andadura de estas escuelas, las instalaciones carecían de agua corriente. Por esta razón los alumnos y alumnas tenían que subir al cole, desde el centro del pueblo, con cubos de agua para poder beber y usar en los aseos. Tampoco debían estar bien hechos los desagües, por lo que los alumnos optaban por salir al campo en lugar de ir al aseo. Las calles del casco urbano no estaban pavimentadas ni asfaltadas y las escuelas estaban en la parte más alta del pueblo. En consecuencia, cuando llovía, el acceso provocaba resbalones y caídas. Los padres decidieron colocar gravilla y piedras en la cuesta y a la entrada para facilitar el paso.

-“Entrabas y había una subidica. Estaban las carboneras que teníamos antes. Las estufas eran de carbón. La carbonera estaba de frente y a la izquierda estaba la puerta. Dentro a la derecha había un cuartico pequeño para tener libros o lo que fuese; a continuación, estaban los baños. Me acuerdo que enfrente, arriba, había una vasija de uralita donde se echaría el agua para los baños. No me acuerdo exactamente si había agua…”

Así describía Cesar López, antiguo alumno de esta escuela, cómo recuerda el acceso a esta escuela.



Vídeo 1: Fragmento de entrevista a César López -antiguo alumno-

2. B - LA ACTIVIDAD DOCENTE


La escuela permaneció abierta durante la época franquista. Entonces la ley que regulaba el derecho a la educación era la Ley de Instrucción Primaria de 1939, que pretendía ser un modelo educativo opuesto al existente en la Segunda República. Se pretendía instruir a los jóvenes en el régimen de Franco, dando especial relevancia al papel de la familia, la Iglesia y, por supuesto, al Estado.

Fueron varios los maestros que formaron a los alumnos de Primaria en Castelnou aquellos años.
En los primeros años de la Escuela, los maestros titulares eran “Don Cipriano” y “Doña Cristina”, que fueron los que más tiempo estarían impartiendo clases en este periodo. Ambos venían de las escuelas viejas, habiendo ya impartido clases en el salón del Ayuntamiento de Castelnou, en el periodo de la construcción de las nuevas instalaciones. Ocuparon el puesto de maestra y maestro de Castelnou desde los inicios de los años 50.

LA ESCUELA DE CHICAS


Doña Cristina tomaba posesión de su cargo el 24 de octubre 1950 con un sueldo de 7.200 pesetas. Su nombre completo era Doña Ildefonsa Cristina Zapater Ferrer. Se trataba de una persona con bastante carácter y mal humor, para quien la Iglesia jugaba un papel fundamental: “La mujer que no va a misa lleva a sus hijos puercos y sin camisa”, decía con frecuencia. También era una persona extremadamente pulcra; la higiene también era muy importante en su opinión. Además de enseñar a las chicas ‘sus labores’,  les enseñaba matemáticas, naturaleza, religión y lengua     - especialmente dictados y lecturas -.

-"Una señora muy mayor, muy católica, muy metódica, muy educada y nos inculcaba buena escritura".  Así recordaba Divina Ibáñez, una antigua alumna, a la que fue su primera maestra.


Vídeo 2: Fragmento de entrevista a Divina Ibáñez -antigua alumna-


 “La clase de religión era muy artística”, asegura. En aquellas clases las libretas se llenaban de rótulos y dibujos, un intento de hacer atractivos los temas religiosos.



Vídeo 3: Fragmento de entrevista a Divina Ibáñez -antigua alumna-


Doña Cristina se opuso a que se llevaran las escuelas a su actual emplazamiento: fuera del casco urbano. Decía que estaban muy cerca del cementerio. Por ello propuso que se hicieran justo detrás del jardín de la Plaza Mayor, cubriendo como se ha hecho años después el barranco. Pero la cercanía a la carretera de entrada al pueblo impedía hacer un patio de recreo que no entrañase peligros.

En sus últimos años, Doña Cristina era bastante mayor y se marchaba con frecuencia a Zaragoza, donde residía su familia. Durante sus últimos cursos pasaba grandes temporadas fuera de Castelnou dejando al pueblo sin maestra. Finalmente su plaza quedó vacante y tardaría un tiempo considerable en ser cubierta.

Durante este tiempo era Don Tomás, el secretario titular, quien daba clase a estas chicas, haciendo especial hincapié en las cuentas (multiplicaciones y divisiones). Por las tardes su Señora, Doña Andresa, les hacía dictados y les enseñaba también labores. Después de Doña Cristina le tocaría el turno a Doña Mercedes Pérez, o “La Merche”, como la conocían en Castelnou.

Doña Mercedes, extremeña de origen, conoció en Castelnou al que años después sería su marido. Se llamaba Juan Teruel y era quien explotaba el molino de aceite de Castelnou, aunque éste residía en Alcorisa. Así que pocos años después obtenía plaza como maestra en este otro pueblo.
Doña Mercedes estaría unos cinco años (1961-66) en Castelnou, donde empezó a dar clases por asignaturas. Se notaba ya un pequeño cambio en los métodos de aprendizaje.

A Doña Mercedes la sucedía “la Julia”, Doña María Julia Gámez Guerrero,  en el año 1966. Un año después hubo otra nueva maestra que se llamaba María Dolores Vallespín Esteban. Finalmente en 1968 era nombrada como maestra propietaria definitiva a Doña Pilar Garrido Tejero, que permanecería en este centro en sus últimos años hasta el cierre de las escuelas.

Doña Pilar Garrido impartía clases tanto a chicas como a chicos, juntos finalmente en una única aula, coincidiendo con la aprobación de la nueva Ley General de Educación de 1970. Esta ley supuso un punto y aparte en la educación de la época.

En el curso 1957-58 se comenzaba a plantar los pinos que rodean a las escuelas. De nuevo tenemos que hablar de Doña Cristina, ya que ésta fue quien hizo que se plantasen los pinos del interior del patio del recreo. Se regaban por las alumnas que subían cubos de agua desde el pueblo.

Se pueden visualizar en la siguiente ilustración que muestra el estado actual de las escuelas. Los árboles solo se encuentran en la mitad del patio del fondo, antes separado por una valla de obra, que era el de las chicas.


Ilustración 6: Vista actual desde el patio de recreo de la antigua escuela de chicos


Además de los pinos, las chicas hacían jardineras en los pasillos de entrada al recinto donde plantaban flores. Años más tarde, por medio de toros, se araba y se hacían los surcos para plantar los pinos de la ladera contigua a las escuelas, que da a la antigua carretera de Samper.

En el patio de recreo jugaban casi siempre chicas por un lado y chicos por otro. En la apertura de las escuelas estarían en torno a 25 chicos y otras tantas chicas en edad escolar, reduciéndose a más de la mitad en diez años.22

No es de extrañar que los últimos años de estas escuelas se juntaran todos para jugar, como podemos ver en la siguiente ilustración del año 1964.


Ilustración 7: Jugando al "Corro de la pata". Fotografía tomada en 1964 por el entonces párroco, Mosén Jesús Molinero

A la hora de jugar no se disponía de mucha variedad. Se solían imitar las cosas o historias cotidianas que podían verse en las tradiciones del pueblo. Los juegos más habituales eran: marro, churro, la mamporra, balón prisionero, el escondite, la comba, las canicas…Todos se realizaban en el patio del recreo.

Una anécdota curiosa: el plan Marshall traía a los colegios leche, mantequilla y queso. A veces estos alimentos se recibían en pequeños bidones de cartón, en los que chicos y chicas se metían para tirarse rodando por las rampas de entrada al colegio hasta golpearse con la pared que servía como valla del recinto.

En el año 1964, gracias a la aprobación del Decreto 11/1964, que reforma la antigua Ley de 22 de diciembre de 1953, se dota de 100 libros a la biblioteca.23 Ese mismo año se pone en funcionamiento el comedor escolar en una de las casas de los maestros. En la casa cuya puerta principal estaba más cerca de las escuelas se tiraban los tabiques que separaban varias habitaciones y se construía un comedor con una cocina. La cocinera fue Josefina Galicia Maurel. Muchos chicos podían ir a comer allí, cuando sus padres estaban en el campo o en otras ocupaciones, pero en días alternos. La comida era también subvencionada por el Ministerio.

Un dato curioso es que las batas de cuadros que llevaban algunas niñas, como podemos ver en la siguiente fotografía, se confeccionaban con los restos de telas de los manteles del comedor.


Ilustración 8: Niñas en la escuela junto al cura Mosén Jesús Molinero año 1964 y Doña Mercedes.
Lista de nombres (de izquierda a derecha y de arriba abajo): Doña Mercedes Pérez, Nati Ornaque, Lidia Ibáñez, Ana Mª Maurel, Divina Ibáñez, Carmen Ornaque, Celia Ornaque, Clarita Lucea, Maribel Lizano, Domi Tejedor, Inmaculada Lucea, Carmen López, Olga López, Pili Lizano, Reyes Claver, Elvira Lizano, Nieves Ibáñez y Ovidia Galicia.

Así nos describía Divina Ibáñez sus recuerdos del aula:

-“Teníamos dos pizarras de encerado y allí nos ponían la tarea  o salíamos a escribir. Yo recuerdo que me gustaba mucho el dibujo y salía a hacer los logos o los títulos en bonito y con tizas de colores”.

También lo recordaba Maribel Lizano:
-"La señorita se sentaba en su mesa y todas la niñas nos sentábamos alrededor de la estufa para dar clases en invierno. Hacía mucho calor en verano y mucho frio en invierno. Teníamos una estufa pequeña y la sala era muy grande para la cantidad de niñas. En verano todo eran cristaleras y daba el sol ‘a tope’. Los tejados tampoco estaban preparados como ahora.”




Vídeo 4: Fragmento de entrevista a Maribel Lizano -antigua alumna-

Ibáñez rememoraba:
-“Teníamos varios mapas: el físico y el político de España; y otro de Europa… ¡No había más mundo! Teníamos un mapamundi con los dos hemisferios, pero ese no sé si lo estudié”.


Vídeo 5: Fragmento de entrevista a Divina Ibáñez, Alejandro Galicia y César López -antigus alumnos-





LA ESCUELA DE CHICOS



Ilustración 9: - Dando lecciones al burro del tio Daniel - En la foto aparecen de izquierda a derecha: José Antonio Maurel, Jesús Abadía, Ángel López, Camilo Lucea, Luis Ángel Ornaque y Rogelio Ibáñez (año 1963)


La escuela de los chicos era simétrica a la de las chicas. Subiendo por el Barrio Alto es la que encontramos a la derecha. Como contábamos antes, el primer maestro en estas instalaciones fue Don Cipriano, al que la gente del pueblo llamaba “Don Cipiano”. Su nombre completo era Cipriano Aranda Acero. Un hombre alto y delgado que sustituía al párroco como maestro. Su primer año en Castelnou fue durante el curso de 1953, comenzando a dar clases en las escuelas viejas el día 28 de mayo. Se jubilaría en esta localidad a 13 de septiembre de 1962.24
La Dirección General de Enseñanza Primaria reconocía a “Don Cipriano Aranda Acero la jubilación forzosa por imposibilidad física en el cargo de maestro”. ¿Por qué? Por las reiteradas advertencias por parte de la Junta municipal de Enseñanza Primaria de que cambiara su actitud con respecto al comportamiento hacia el público. Con evidentes muestras de tener problemas con el alcohol, le acusaban de “llamar la atención públicamente en lo que se refiere a lo moral”.25  Hay numerosas anécdotas de como los chavales le tomaban el pelo.

Le relevó Don Gil Gil Gil el 9 de octubre de 1962, que estaba tan sólo un curso. Al igual que este maestro los siguientes eran jóvenes y recién licenciados. Este fue un hecho destacable que contribuyó a que en esos años se innovara en la formación. Don Gil sería sustituido por Don Jesús Cortell Chesa los dos siguientes cursos.

El último maestro de chicos de esta etapa de la escuela en Castelnou fue Don José Adell Canellas, quien tomaba posesión de su puesto el 9 de septiembre de 1965 y estaría hasta que la escuela se convirtiera en mixta y tomara posesión de la plaza la entonces ya maestra titular Doña Pilar Garrido Tejero.

“Entrando a la izquierda estaba el aula que era alargada. Estaba la mesa del maestro con la figura de San José a la derecha con un armario al fondo que tenía el maestro para tener los libros. A la izquierda estaba la estufa con un tubo grande que iba por arriba para que diese también calor. A la derecha estaban las pizarras, unas pizarras que estaban pintadas en la pared”. Así era el aula de chicos según contaba César López: “No me acuerdo si había mapas, pero de lo que sí me acuerdo es el cuadro de José  Antonio y de Franco, que había donde la mesa del Maestro”.



Vídeo 6: Fragmento de entrevista a César López -antiguo alumno-

Al igual que en la escuela de niñas entraba mucho sol por los grandes ventanales que daban al sur. Por ello, con Don Jesús Cortell “hicimos unas persianas de cañas. Íbamos al río y con un abridor de los cañizos se abría en cuatro cada caña, y las íbamos atando una detrás de otra hasta que hacíamos las persianas”, relataba César.26

También con Don Jesús Cortell Chesa se colocó un rótulo en la fachada de entrada a la escuela, construido con palos de escoba donde ponía el nombre de la escuela: “Escuelas San Valero”.

  
Podcast 1: corte de sonido (telefónico) de la entrevista a D. Jesús Cortell Chesa

“Vi la pared grande y dije: aquí se puede poner el título. Yo entiendo que la escuela tiene que ser eminentemente práctica, Es decir, una cosa es darles las medidas a los chicos, enseñarles el sistema métrico decimal, y otra cosa es un caso práctico. Ellos tenían que medir primero la pared, después contar el número de letras que iban, el tamaño, el espacio… Hacer un croquis con un plano perfecto para que se adecuara. Era hacer una clase práctica.” - Este era el porqué se le ocurría decorar la pared de entrada al colegio en palabras de Don Jesús, que también me contaba lo siguiente:

“Con lo de las persianas surgió un inconveniente... hubo una mini huelga de los alumnos... Yo les confeccioné un cuestionario para hacerles reflexionar y para hacerles ver para que no tenían razón y al final ...siguieron construyendo las persianas, pero lo de las persianas tuvo sus más y sus menos”


Podcast 2: corte de sonido (telefónico) de la entrevista a D. Jesús Cortell Chesa

Estas actuaciones en aquellos años Don Jesús le valieron el título de Maestro Distinguido y la cantidad de 10.000 pesetas.

Un alumno suyo, Jesús Abadía, decía lo siguiente de este maestro: “Yo creo que venía con dos objetivos: uno religioso y otro educativo. En el religioso organizó cursillos de cristiandad…A muchos hombres “los enderezó”, vamos, ¡de comunión diaria”!

 

Podcast 3: corte de sonido (telefónico) de la entrevista a Jesús Abadía - antiguo alumno-


“En la escuela el hombre venía con ideas muy innovadoras. Un día quiso hablar con nuestros padres y les dijo que ¿por qué no hacíamos el bachillerato?” - consiguiendo ponerlos de acuerdo – “Entonces empezó a prepararnos para el primer curso…”

 

Podcast 4: corte de sonido (telefónico) de la entrevista a Jesús Abadía -antiguo alumno-

Se examinaron por libre en un instituto de Reus. Por este motivo una o dos veces al año, se desplazaban desde Castelnou hasta allí con el coche del maestro o en tren. “No me preguntes como lo hacía pero es que íbamos y lo aprobábamos todos, una cosa alucinante”…Tenemos mucho que agradecerle… algunos le tenemos que agradecer que luego hiciéramos una carrera”, afirmaba Jesús Abadía.

 

Podcast 5: corte de sonido (telefónico) de la entrevista a Jesús Abadía -antiguo alumno-


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3. LAS ESCUELAS VIEJAS




Ilustración 10: En la entrada de la escuela de chicos a principios de los años 40. Algunos niños que aparecen son:
Pablo Ibáñez (En la fila superior, 1º) Víctor López, Florindo Claver, Pascual Claver, Eduardo Maurel, Delfín Esteruelas y Jesús Esteruelas (1º, 2º, 4º, 5º, 6º y 7º en segunda fila, de izquierda a derecha, comenzando desde arriba) Florial Lizano, Mariano Esteruelas y Cándido Claver (Tercera fila, 1º, 6º y 8º) Demetrio Lucea  y Enrique Mayandía (Cuarta fila 1º y 4º)


Las Escuelas Viejas o “Escuelas de la Inmaculada”27 se encontraban al lado de la iglesia, del mismo nombre. No existen referencias del año de su construcción.

Probablemente daten del siglo XIX, ya que algunos entrevistados que nacieron a principios de siglo recuerdan ya estas instalaciones bastante viejas, y no tienen constancia de ninguna anterior.

El edificio tenía dos plantas, de unos 25 metros de largo por 15 de ancho, que se dividían en dos mitades: la mitad de los chicos, que situaríamos mirando de frente a la fachada principal en la izquierda; y la de las chicas, a la derecha. Las aulas estaban en la planta calle que se situaba a la altura de la calle que cruza “el Arquico”.


Vídeo 8: Fragmento de entrevista a Alejandro Galicia -antiguo alumno-


El Arquico es un pequeño túnel que atraviesa la parte de abajo de una casa situada en la calle de la Iglesia, conectando dicha casa por encima de éste con la plaza de la Iglesia.

Atravesando este “arco” se llegaba a la puerta principal de la escuela. Una pequeña escalera unía esta calle con el Fosalico o la parte trasera de la iglesia.

El primer piso estaba ocupado por las casas de los maestros. A la izquierda estaba la casa del maestro, a la que se accedía desde el Fosalico. A la derecha estaba la casa de la maestra, a la que se subía entrando por la entrada del aula de las chicas.

Las aulas, casi simétricas tenían dos ventanas que daban a la calle. Además tenían dos puertas. Una puerta de dos hojas, con una ventana a su derecha, que servía para entrar al aula de chicos. Al fondo de la calle, a la izquierda, encontrábamos la otra puerta con solo una hoja, con la ventana a la izquierda, que servía para entrar a las niñas al aula.


EL AULA DE CHICOS


Esta aula era un local rectangular que tenía 12 metros de largo por 7 de ancho. Una vez dentro, veíamos la mesa del maestro que estaba en el centro del colegio pegada a la pared izquierda. Frente a ella se distribuían los pupitres (unos 10) colocados mirando hacia la pared del fondo, donde había un balcón pegado a la pared derecha. Junto a esta pared y de frente a la mesa del profesor encontrábamos varios bancos corridos.

La mesa del profesor tenía una serie de libros, una carpeta para papeles, tinteros, plumas y la bola del mundo. Al fondo de la sala, a la izquierda, había una estufa de leña, que se alimentaba de la leña que aportaban los alumnos.
Había un armario con el material de trabajo; “El material que había en aquel armario: unas camisetas del equipo de fútbol de Castelnou (no estaban las once, solo había 8 o 9) y una colección de libros”, recordaba Alejandro Galicia.

Especialmente destacaba la colección “Viajes por España” donde se podían conocer todas las ciudades de España y sus monumentos. Había también una colección de mapas de los cinco continentes. Alejandro recuerda, con sorpresa, que el mapa de España era más grande que el resto. “Cuando averigüé que España era una parte pequeñita de Europa me quedé perplejo”, decía.

Los libros utilizados por los maestros para dar clase en esta escuela, como sucedería después en la de San Valero eran la Enciclopedia Elemental y Enciclopedia de Grado medio. Acabar aquellas dos enciclopedias certificaba haber superado la enseñanza primaria.

En todas las entrevistas me hablaban de que en esta etapa en la escuela, en Castelnou habría en torno a 25 o 30 chicos y otras tantas chicas. También se hacía patente que en la etapa más antigua de estas escuelas la formación en el caso de las chicas era mucho menor.


-“Nosotras aprendimos las cuatro reglas, sumar, restar, multiplicar y dividir”; Comentaban Manola Galicia y Pilar Ibáñez, ambas alumnas de estas escuelas en los años 30.

“Si hacía mucho frío nos sentábamos en torno a la estufa y así estábamos más calientes”. Así recordaba Alejandro Galicia, él que fue alumno del aula de chicos de las escuelas viejas.

No había aseos en las escuelas, por lo que para estas cuestiones se salía a la calle. Los chicos tenían que pasar por detrás de la iglesia hasta detrás de la casa del cura, por un pasillo de medio metro con el riesgo de caer por el terraplén. Las chicas bajaban por las escaleras del Fosalico a la acequia.


EL AULA DE LAS CHICAS


El aula de las chicas era prácticamente simétrica a la de chicos. La única diferencia era su acceso. Como ya hemos contado, se entraba por una pequeña puerta que daba a un rellano. Desde este rellano se accedía al aula

Con la construcción de las nuevas escuelas se aprovechó para hacer pequeños arreglos que permitieron que por un tiempo los locales de las escuelas viejas se usaran como oficina del Sindicato de Riegos y la Cámara Agraria. También se restauraban las casas del piso superior, que durante unos años estarían alquiladas.

No existe mucha documentación sobre este periodo de tiempo. Muchos de estos papeles del archivo municipal se extraviaron tras la Guerra Civil. Además, también resulta más difícil entrevistar a personas tan mayores.

El libro de actas de la Junta Municipal de Enseñanza Primaria se creaba el año 1932 con el nombre de Consejo Local de Primera Enseñanza de Castelnou. Su presidente fue Miguel López. Posteriormente se romperían las hojas de actas, retomando la actividad en abril de 1948. La última acta de este libro se firmaba el 2 de marzo de 1963.

Por estas razones los datos sobre los nombres de los maestros son más difíciles de conseguir. A continuación se muestra un listado de maestros (en algún caso sólo se sabe el apodo) con años aproximados.


MAESTROS


- Don Aniceto Ransanz (1899-1918) Este maestro, casado con la entonces también maestra, Doña     Constanza moría este año como consecuencia de la Gripe del 1918.

- Don Ramón Rodrigo Franco (1931-33) Fue también alcalde de Castelnou.

- Don José Pérez (1935-36) Quién asumió también las tareas de secretario municipal.

- “El Chepirón” No se ha dado con su nombre. El mote se debía a que era giboso. Estuvo dando clases durante la Guerra (1937-39). “No lo tomaban muy en serio y daba clases también por la noche” - Me contaba Manola Galicia.

- Don Valero 28 (1941-42)

- Don José, según la entrevista con José María Lucea, o “Cerotes”, según Alejandro Galicia, quien me contaba que sólo recordaba el mote de este maestro sin mucha personalidad. Sus alumnos no lo tomaban muy en serio (años 1942-43).

- Don Vicente (1943-47) que antes sería maestro en Samper de Calanda, donde residía. –“Era un maestro serio del que los niños aprendieron mucho”, decía Alejandro Galicia. – “Fue un excelente profesor”, decía José María Lucea.

- Don José Miguel Boluda (1947-51), un maestro muy serio que imponía mucho respeto. -“Pegaba mucho”, recuerda Alejandro.

- Don José Miguel Boluda, o “el de la música”, recordaba Manuela Galicia, que montaba una rondalla con los mozos del pueblo en el año 1947.

En 1951, Don José Boluda es sustituido por Mosén Francisco, el cura, que ejerció como maestro hasta el año 1953, cuando entraría Don Cipriano.



Ilustración 11: Tremedal Lizano, Marieta Castillo, Joaquina Lucea, Consuelo Esteruelas, Avelina Oriol, Gumersinda Ibañez, Quiteria Esteruelas, Conchita Lizano, Elena Oriol, Trini Esteruelas, Monserrat Asensio, “Cincha”, Felicidad Ibáñez, Josefina Ornaque, Anita Secanella, Apolonia Lizano, Josefina Galicia, Pilar Abadía, Doña Concepción Ransanz, Antonia Ibáñez, Célia Lucea, Maria Luisa, Piedad Lucea, Nati Ibáñez, Rafaela Secanella.


MAESTRAS


- Doña Constanza Martínez Benedicto (1899-1941) 29. Casada con el también maestro Aniceto Ransanz.
- Doña Manolita (natural de Samper de Calanda)
- Doña Eugenia
- Doña Paz
- Doña María Facunda Zaporta (1944-1949)
- Doña Amparito Barberá Boluda (1949). Casada con el también maestro José Miguel Boluda.
- Doña Dolores Irasu Martínez (1950)
- Doña I. Cristina Zapater Ferrer (1950-1960)


INSTITUTO DE ESCATRÓN


Pablo Secanella, Alejandro Galicia, Ramón Esteruelas, Carmelo López, Pepe Abadía, Julián Lizano…
Todos estos estudiantes en la escuela de Castelnou se irían al instituto de Escatrón cuando se permitió cursar estudios a alumnos cuyos padres no trabajasen en la central térmica Calvo Sotelo. Conseguían acceder a esta escuela gracias a la intervención del antiguo cura. Era la primera vez que alumnos de la escuela acudían a estudiar, lo que ahora se llamarían Enseñanzas Medias, a sólo 10 Kilómetros. Allí se formaron como profesionales u oficiales en diversas materias.

De esta circunstancia sólo se podían aprovechar los chicos, que, pagando un poco, tenían acceso cerca de sus casas a esta educación impartida en Escatrón en esa escuela privada.30


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Este último periodo de la historia de la escuela de Castelnou en el siglo XX presenta bastantes datos que resultan difíciles de contrastar. Por esta razón se han presentado con fechas inexactas, que así como los nombres, están pendientes de más revisiones.

Tal como se realicen modificaciones que cumplimenten esta historia se podrán visitar en las siguientes direcciones de Internet:

FONDO DOCUMENTAL DEL CEBM: http://www.cebajomartin.wordpress.com
CASTELNOU.LOG: http://www.castelnou.net


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Rev. 1.2

Historia de la Valera


ASOCIACIÓN CULTURAL LA VALERA. CASTELNOU


Son muchas las imágenes que vienen a mi cabeza si me pongo a pensar en la asociación cultural la Valera. De todas ellas, elegiría la que fue portada del programa de Fiestas de Verano el año 1997. Seis dibujos que ilustraban estas fiestas, a manos de los únicos seis niños y niñas en edad escolar residentes en Castelnou en aquella época. Fotocopiados sobre un acetato y colocados sobre una foto de un trozo de la pared de la peña. Una pared verde llena de desconchones mostrando a través de distintos tonos en verde la pátina y también la historia de esa pared. 
Volver la mirada hacia la historia de esta asociación supone recordar una importante época de mi vida. 

1. LOS INICIOS

 “La Asociación Cultural La Valera se creó a finales de mayo de 1995. Sus objetivos principales eran fomentar la comunicación y la convivencia de todas las personas dentro de nuestra localidad, ofreciendo alternativas de tiempo libre que ayuden a rellenar el vacío de actividades de ocio”.

Muchos fueron los documentos y cartas encabezados por este texto, que hablaba del porqué de esta asociación cultural, creada después de varias reuniones en el salón del piso superior del antiguo tele-club. 
Tuve la suerte de presidir aquellas reuniones y, posteriormente, de ser el primer presidente de esta asociación. No en vano, muchos de cuantos han participado en su actividad o simplemente han disfrutado del montón de actividades organizadas, afirman que su creación, provocó un cambio más que sustancial en la vida de esta localidad.
Salón de actos del antiguo tele-club

Recuerdo perfectamente aquellas largas reuniones, de varias horas, en aquel salón del tele-club. Las sillas con patas de hierro, que habían perdido las tapas de sus patas y hacían un montón de ruido al arrastrarlas. Un ruido que se amplificaba violentamente, debido a la reverberación y la pésima acústica de la sala.
Estábamos aprendiendo a debatir, y era más que normal que acabáramos hablando varios a la vez. Cuando recuerdo aquellas reuniones en esas condiciones, no tengo ninguna duda de que le echábamos ganas.
Fueron muchos los motivos para llegar a este punto de encuentro. Inicialmente, este movimiento social, estaba apoyado por los más jóvenes, no sólo de la localidad, ya que también tuvieron mucha influencia todos cuantos venían  de visita en vacaciones, fiestas o fines de semana.
Pero lo que realmente motivó que mucha gente acudiera a aquellas primeras reuniones, previas a la creación de la asociación, fue la propuesta de recuperar las Fiestas de Verano. Unas fiestas que desde hacía más de diez años se habían dejado de hacer.
Se repetía en muchos foros aquella cantinela de que “hay que recuperar las fiestas”, y parecía una idea generalizada pensar que era posible hacer cosas para rellenar con actividades culturales los ratos de ocio y dar un poco de alegría a un pueblo, cuya mayor parte de la población era de muy avanzada edad. Seguramente, si  juntamos todo esto, ahí encontraríamos las causas que llevaron a pensar en esta iniciativa.
Castelnou, por aquel entonces, era un pueblo en el que la única excusa para salir de casa era ir al bar a tomar algo con los amigos, para posteriormente montarte en un coche e ir a cualquiera de los pueblos un poco más grandes del entorno.
Un día cercano a la Semana Santa del año 1995, dando un paseo, pasaba junto al campo de latoneros de Manolo Ibáñez (Manolito). Después de mantener un buen rato de charla con él, parece que cuajó la idea de que, definitivamente, teníamos que hacer algo. Días más tarde, en esta ocasión en las calles del pueblo, frente a “la casa del Amelio”, recordaba Manolo, pensamos en colocar unos carteles en “la puerta del Amable, la de la Delfina y también en el bar”. Esos eran los sitios donde se colgaban, habitualmente, los bandos municipales y todo tipo de anuncios. Desde allí se invitó a todos los interesados a una reunión en la que fuera posible comentar y charlar sobre la necesidad urgente de hacer algo que diera salida a estas inquietudes.


Y llegó el día de la primera reunión: el día 14 de abril de 1995. Se celebraba la festividad de Viernes Santo. Después de colgar los carteles y dar voces por diferentes casas, el salón de actos del tele-club se llenó de gente de todas las edades, con una idea en común: “había que hacer algo” para cambiar ese vacío de actividades y por supuesto recuperar las Fiestas de Verano. Un montón de propuestas surgieron tras una tormenta de ideas, como la creación de exposiciones,  hacer cursos o talleres de manualidades; y una de las que más se repetía era “plantar pinos”, como propuesta de reforestación, además también se propuso investigar en la historia de la localidad, hacer un mercado medieval…
Tras el primer  éxito de convocatoria se sucedieron unas cuantas reuniones más, hasta dar con la fórmula de trabajo, que finalmente fue la creación de una asociación cultural. Crear una entidad legal, con unas normas básicas definidas, y como es habitual con sus  propios Estatutos. Además, esta situación,  permitiría solicitar subvenciones que ayudarían a una financiación que básicamente se compondría de donaciones y la cuota de socios.
Aquella asociación podría hacer las veces de una Comisión de Fiestas y también resultaba válida para llevar adelante el resto de propuestas.
Dos meses más tarde se firmaban el acta de Constitución y los Estatutos. Fue un  domingo 14 de mayo, con fecha del lunes 15, cuando se mandaron al registro.

           >> ESTATUTOS FUNDACIONALES
           >> RESPUESTA DEL REGISTRO

Esta fue la relación de cargos de la Junta directiva constituyente:

PRESIDENTE: José Ángel Guimerá
VICEPRESIDENTE: Manuel Ibáñez
SECRETARIA GENERAL: Amparo Claver
TESORERA: Mercedes Ibáñez
VOCAL: Carlos Bravo

>> ACTA DE CONSTICUCIÓN (descárgate una copia)

El nombre de una campana, la Valera, se convertiría en el símbolo y denominó este proyecto asociativo a propuesta del entonces párroco, Carlos Bravo. La Valera es también el nombre de la campana de la iglesia de la localidad.
Se acababa de fundar una nueva institución, por lo que había que crear una imagen que siempre todo el mundo identificara con la asociación. Lo primero que se hizo fue el sello, que a partir de entonces siempre estaría presente en todos los papeles y publicaciones. Se trataba de la firma de la asociación.



Las palabras ASOCIACIÓN CULTURAL  eran el yugo de la Campana. Su nombre LA VALERA formaba el anillo sonoro. Las palabras Castelnou (Teruel) simulaban “los tañidos”, que  parecían salir de la boca de esta campana.


Un dato curioso es que lo que más veía la gente en este dibujo era “una pera”. Había que explicarlo. Posteriormente se pensó en el diseño de un logo que fuera menos serio y diera otra imagen a esta asociación, cuando ya contaba con un año de existencia.
Diseño del logo (año 1996)

Un boceto hecho con lápiz, dibujado  a partir de los reflejos en una campana, sería la portada del primer programa de fiestas en el año 1995. De ahí, se pasaría al logo de la asociación sobre un fondo dorado en 1996. Se hicieron pins, mecheros y también se imprimía en camisetas, para darlo a conocer a todo el mundo.
La Valera se reafirmaba como uno de los iconos más importantes de esta población. A modo de presentación, el programa de fiestas de verano de 1995 contenía un texto escrito por Manuel Ibáñez. Era toda una declaración de intenciones:

“LA VALERA, así se llama nuestra campana,
así se quiso que también se llamara nuestra asociación.
La campana está siempre en lo alto,
desde allí ve, es vista y oída, bien se toque, repique o sea bandeada,
llega a todos los nacidos y amigos del pueblo,
estén o no estén en el lugar.
¿Quién de nosotros lejos de nuestra villa,
no tiene grabado en la memoria el sonar y tono de la Valera?
Es la megafonía ancestral que siempre ha servido para
comunicar, reunirse, celebrar, etc…
¡Ojalá! nuestra asociación, y depende de todos nosotros,
sirva como la Valera para lo mismo:
COMUNICARSE
REUNIRSE
COLABORAR
UN SONAR CLARO
UN TONO LIMPIO
QUE VEA, SEA VISTA Y OIDA”

               >> PROGRAMA DE FIESTAS DE VERANO 1995 (descárgatelo)

Es para mí una satisfacción ver como todas estas esperanzas puestas en los inicios del proceso fueron más que cumplidas, e incluso superadas.

Nuestra asociación contaba con sólo dos precedentes en el pueblo, aunque ninguna de estas era similar.
La primera asociación de tipo cultural, al igual que en muchas localidades españolas, fue el tele-club. Este edificio, como ya se ha dicho, albergó las primeras reuniones hasta que el ayuntamiento cedió la que fue nuestra primera sede social. Se trataba de un local, situado entonces sobre el consultorio médico, y que, ahora, está sobre la tienda. Este era uno de los requisitos estatutarios para la constitución, ya que resultaba necesario tener una sede social. Tras la petición formal al consistorio, estos nos respondían un 17 de mayo, cediéndonos el local donde actualmente se encuentra la biblioteca  y un espacio colectivo para Internet. 
Según podemos leer en los Estatutos del tele-club (un modelo estándar) el objeto de este mismo era “fomentar en general la cultura y la convivencia social de los vecinos de la localidad…”. La Valera acabó teniendo, como ya dije, unos fines muy similares.
El otro antecedente fue la extinta Comisión de Fiestas, que se había disuelto diez años atrás, con la desaparición de las Fiestas de Verano.

>> UN VÍDEO DE LA ANTIGUA COMISIÓN DE FIESTAS
>> UNAS FOTOS DE LAS ANTIGUAS FIESTAS

Quizás esta última tuviera todavía más puntos en común con la Valera, ya que compartían uno de sus principales objetivos: organizar las fiestas. Además, también tenían en común que ambas estaban impulsadas por la gente joven. Como veremos más adelante, también contaron con el rechazo de la corporación municipal y un sector de la gente. Ambas se financiaban, principalmente, pidiendo donaciones particulares a vecinos y veraneantes.
Podemos decir que nuestra asociación heredó un modelo administrativo similar al que tenía tele-club, copiado, a su vez, de otra asociación, en este caso de la localidad cercana de Albalate del Arzobispo, conocida como Asociación Cultual Centro Joven. La experiencia en organizar fiestas la heredamos de la anterior Comisión de Festejos, de la que Amparo Claver, Mercedes Ibáñez y Manolo Ibáñez formaron parte, y ahora, además, estaban en la Junta de la Valera.
Lo primero que hicimos fue recopilar los datos de cuantos tuvieran alguna relación con la localidad y nos pusimos en contacto con ellos, llegando en pocos años a superar los doscientos socios, que eran, en ese momento, más del doble de la población real de Castelnou.
Como la totalidad de actividades que se programaban era muy diversa, se creaba una estructura de cinco talleres que deberían estar tutelados por cinco responsables.

TALLER DE ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL
TALLER DE MEDIO AMBIENTE
AULA DE CURSOS
TALLER DE DEPORTES
TALLER DE INVESTIGACIÓN

Así el taller de Animación Sociocultural se encargaría principalmente de la organización del grueso de las fiestas, excursiones, cine…
El segundo de los talleres con más actividad fue el taller de Medio Ambiente. Desde allí se organizarían todas las jornadas de Medio Ambiente, cuyo proyecto inicial fue la creación de un Cinturón Verde que rodeara la localidad. Se pusieron en marcha campañas de reforestación con planta autóctona, en las laderas que rodean al pueblo colocando riego a goteo.
El tercer taller se llamó Aula de Cursos. Desde aquí se pretendía organizar charlas y cursos.
El cuarto fue el taller de Deportes, que organizaría todo tipo de competiciones deportivas.
Y por último también se creó el de Investigación, desde el que se intentaría recopilar todo lo que concierne a la historia de la localidad, fotos, vídeos, textos, nombres de partidas del municipio, dichos y vocablos locales…

           2. LA ACTIVIDAD

En agosto de 1995 la Valera cosechaba sus primeros frutos. Los días 11, 12 y 13 se organizaban las primeras Fiestas de Verano. 

Periódico La COMARCA  (del 18 al 24 de agosto de 1995)

De mayo a agosto queda poco tiempo para dormirse en los laureles. Como todo se debatía, se organizaron un montón de reuniones para repartir responsabilidades y realizar la programación. Un dato curioso es que para tener el máximo de  participación, esperamos hasta el último día antes de las fiestas para hacer la última reunión donde, por ejemplo, se ponían los precios de la barra de bar instalada en el cobertizo, en una esquina de la plaza Mayor.

La Barra (año 1995)
>> FOTOS DE LAS PRIMERAS FIESTAS
>> ALGUNAS FOTOS EN LA BARRA DE FIESTAS
En todas estas reuniones previas tomamos la decisión de que las Fiestas de Verano no se hicieran siempre en la misma fecha. Unas fiestas desvinculadas de tradiciones religiosas. Esto permitiría que siempre tuvieran lugar el segundo fin de semana de agosto.
Todo fue muy rápido, en los días previos a las fiestas, habíamos recibido muy pocos ingresos procedentes de donaciones.Recuerdo que ese fue un año en el que las únicas cosas de las que disponíamos eran muchas ideas y buena voluntad. No contábamos con más dinero que el de la cuota de socios, y al igual que hacía la antigua Comisión de Fiestas, mandamos una carta a tantas direcciones como pudimos recopilar, pidiendo dinero para colaborar en la realización de las fiestas.

>> EJEMPLOS DE CARTAS O PETICIONES
¡No cubríamos gastos!..., pero pensábamos que los beneficios de la barra del bar darían para pagar la verbena, también los gastos de las comidas y los materiales para los distintos juegos. ¡Qué nervios! Los esfuerzos merecieron la pena. La buena acogida de todas las actividades, a lo largo de los días de fiesta, supondría algo más que un aprobado. Además de unos generosos beneficios de barra, las donaciones particulares se multiplicaron durante esos mismos días y los inmediatamente posteriores. Una situación que nos permitiría, pagar los gastos de aquellos días, y empezar a contar con un pequeño colchón económico que nos haría posible afrontar modestamente otras actividades.
Otro hecho a resaltar fue la implicación de casi todo el mundo en las actividades, bien fuera organizando o echando una mano en cualquier cosa, y, cómo no, participando. Una de las cosas que más impresionaba a los visitantes de otros pueblos del entorno, era que llegaba la hora de recoger la plaza y se repartían escobas. Eran muchos los que en poco tiempo eran capaces de dejar la plaza como si no hubiera sucedido nada.
Barriendo en la plaza (año 1996)
Las Fiestas de Verano eran los días que habitualmente constituían el grueso de actividades programadas para cada año. Comenzamos recuperando tres días de fiestas, que año tras año se iban cargando de actividades, hasta que el año 2002 pasamos a realizar toda una Semana Cultural. 
Hagamos un recorrido por estas fiestas:
El primer año de fiestas, la mayor parte de actividades fueron del tipo juegos o concursos, como carreras de sacos, yincanas, cucañas, juegos tradicionales…
Carreras de sacos (año 1995), cucañas y juegos tradicionales (año 1996)
El año 1996 comenzábamos a tener una agenda más apretada. Pero sin duda lo que más recordaré es que, sólo un día antes de que empezaran las fiestas, se recibían los programas, los pins, los mecheros y unas camisetas que todo el mundo compró. Se trataba de un fotograma de película con una imagen de Castelnou en formato panorámico, con dos franjas negras.Como si se tratara de una pantalla de televisión, en la banda inferior había un subtítulo que decía: “- Castelnou, ¿seguro que es Teruel?, - pues claro”
Primeras camisetas de la Valera (año 1996)
Sólo un día de verbena en la plaza, gratis para todos los asistentes y por supuesto las chocolatadas y comidas pertinentes. El aspecto más cultural, que desde su inicio contó con gran participación de público de todas las edades y gran colaboración, fue nuestra primera exposición.
El taller de Investigación se estrenaba con expo-foto antigua. Una colección de fotografías de todos los tiempos de la localidad se colgaban en las paredes del local que hoy es la biblioteca.
El pistoletazo de salida de las fiestas ha sido, casi todos los años, la Mojada. Todos los jóvenes, cubos en mano, se acercan al abrevador, donde comienza esta batalla de agua. Todo el mundo que pasa por allí acaba achopado. La primera Mojada tenía lugar el año 1995, totalmente improvisada y fuera de programa. Tras su éxito, se incluyó por primera vez en la programación de fiestas en el año 1996.
MOJADA (año 1995)
Al terminar la Mojada, todos se iban a cambiar de ropa a casa. Aquel año, cuando de nuevo bajaban a la plaza, llevaban esta camiseta, que prácticamente se convirtió en el uniforme de fiestas. Llegar a la plaza y ver a todo el mundo con ella es una de las imágenes más satisfactorias que recuerdo. Era una especie de reconocimiento popular al esfuerzo de aquellos meses de trabajo. Todo el mundo que vestía esa camiseta y había comprado el pin con el nuevo logo, parecía respaldarlo.
Años más tarde, se haría un concurso de camisetas que ganaría el dibujo de una campana a manos de Kiko Martín.
Ficha ganadora del concurso (año 1997)
Pero todavía se han hecho más camisetas. El año 2004 se hacía una camiseta con un diseño “sesentero”. Su diseñadora fue Patricia Anadón. Finalmente, el pasado año 2011, se hacía el diseño de otra camiseta, con el logo ganador del concurso del II Mercado Medieval de Castenou. La ganadora de ese concurso fue  Laia Fernández.
El año 1996 se hacía por primera vez el concurso de tortillas y se recuperaba el torneo de fútbol “solteros contra casados”. También se harían los primeros fuegos artificiales.
Aquel segundo año de fiestas, le tocaba el turno a la exposición de objetos antiguos, que llenaron el salón de arriba del tele-club. Además de ser otro ejemplo de colaboración, fue una de las exposiciones que más recuerda la gente de aquellos primeros años. Todos los jóvenes, tal como iban llegando al pueblo, se apuntaban a “restaurar” y limpiar todos aquellos objetos que los vecinos más mayores del pueblo nos prestaban para exponerlos.  En las paredes de la entrada de la exposición se colgaron las fotografías expuestas y recopiladas el año anterior, ampliadas a tamaño DIN A4. Recuerdo como lloraban algunos de los visitantes más mayores, al reconocer a personas que tan apenas se distinguían en las fotos originales, debido a que eran muy pequeñas. Todas estas fotografías, y algunas otras, constituyen el inicio del Archivo Fotográfico de la Valera.
EXPO VERANO LA VALERA (año 1996)
Un detalle más a recordar de esta exposición. Como no podíamos sacar el escenario que había siempre en la sala, lo transformamos en estantería, levantándolo sobre la pared del fondo. Allí colocamos la mayor parte de los pequeños objetos.
Este segundo año la asociación llegaba a un nivel de actividades que se mantendría hasta el año 2002, cuando se haría la primera Semana Cultural.

DESCÁRGATE LOS PROGRAMAS DE FIESTAS DE VERANO
De los años siguientes, destacaría que siempre se intentaba innovar, añadiendo o cambiando actividades de la programación de fiestas. Por ejemplo, para invitar a gente de las poblaciones del entorno, se realizaron partidos de fútbol con algunas de estas, en los años 1998 y 1999. Se hicieron toros de fuego, año 1999. Desde el año 2001 veríamos como todos los fin de fiestas nos acompañaban “las Diablillas”, aquellas chavalas que empezaron siendo unas niñas y hasta hace no muchos años nos acompañaron cantando y bailando para todos en el escenario de la plaza. El año 2003 eran sus dibujos los que decoraban el programa de Fiestas de Verano.
Como complemento, en el terreno más cultural, se realizaron las siguientes exposiciones. En el año 1997 se exponían cuadros de autores locales. En el año 1999 tenía lugar una dedicada a las fotos de boda, tocándole el turno a las fotos de comunión en el año 2002.
Exposición de pintores locales  “TU PINTAS EN LA VALERA” (año 1997)
Mucha gente recuerda también los homenajes a diferentes personas,  por su avanzada edad o a diferentes parejas que llevaban “toda una vida juntos”. Fueron actos, casi siempre acompañados por jotas en la plaza, que destacaron desde el punto de vista emotivo.
Sin duda, realizar toda una semana de actividades supuso un salto importante y un extra de esfuerzo para la organización. Pero también es cierto que gracias a ello la Valera adquiría toda una nueva carga cultural que aportaba buenas dosis de valor añadido, y daba una razón especial más  para acudir cada año en verano a Castelnou. Los motivos fueron muy variados. Así en el año 2002 se realizaba la primera Semana Cultural, dedicada a Oficios Perdidos. Se nos invitaba a aprender a elaborar cañizos, pan y repostería de manera artesanal. Un horno de leña instalado por el ayuntamiento al final de la Canal, permitió que las mujeres más veteranas de la localidad y Fernando Espinosa, uno de los panaderos que traían el pan, en este caso de Híjar, nos mostrarían como hacer pan, madalenas…
Taller de elaboración de pan en horno de leña (año 2002)
Al año siguiente le tocaba el turno al aceite de oliva. Aprendimos las propiedades de este producto. Colaboraban con nosotros el Panel de Catadores de Aceite de Oliva de Cataluña y la Denominación de Origen de Aceite del Bajo Aragón. 

CHARLA: "El Aceite de Oliva Virgen Extra”
Por su parte, las mujeres de la localidad organizaron un taller de elaboración de jabones de aceite, también de manera artesanal. En 2003 la Valera llegaba a Internet con la creación de la página www.lavalera.net. Allí podías ver nuestra historia y las últimas noticias. Actualmente podemos seguir estas informaciones en http://lavalera.over-blog.es/.
En el año 2004 en Castelnou se recordaba la década de los 60. Este fue el motivo de nuestra tercera semana cultural. Un montón de películas de aquella época se proyectaban en una semana en la que tampoco faltó la música, guateques, taller de camisetas sixties y un memorable baile de disfraces. Llamamos a este fenómeno “LA INVASIÓN YE-YE”
PORTADA Y CONTRAPORTADA DEL PROGRAMA DE BOLSILLO (semana cultural 2004)
Otro hito en la historia de esta asociación fue la celebración de nuestro décimo aniversario. Para festejar este acontecimiento se decidió hacer toda una semana dedicada al asociacionismo que se llamaría Festival Mundo Asociativo.
POSTER DEL FESTIVAL (año 2005)
Un festival que con sólo una edición, destacó por su éxito de participación. Allí se dieron cita una decena de asociaciones. Nos presentaban sus actividades y nos enseñaban diferentes muestras de ellas. Una semana repleta de charlas y actividades varias.
Fueron días muy especiales. Nunca olvidaré el día que se dedicó a la asociación de la Ruta del Tambor y el Bombo. El jueves 10 de Agosto de 2005, un buen número de miembros de la Ruta, procedentes de todos los pueblos que están en esta organización, se juntaban en la plaza Mayor de Castelnou y hacían una demostración de “Romper la Hora” en la plaza. Eso sí, en Agosto y todos vestidos con el traje típico de cada pueblo. Desde luego no se trataba de la típica hora, ya que eran las nueve y media de la tarde. Con todo, y siendo conocido, este espectáculo nos sorprendió a todos. Nadie esperaba la presencia de tantos tambores y bombos. Hasta el tiempo pareció ponerse de acuerdo con la organización, pues se nubló y levantó un poco de viento, lo que hizo que la actividad y portar aquellas ropas fueran más llevaderas. Al finalizar esta exhibición se improvisaba una “procesión” hasta el pabellón, donde esperaba un ágape para todos. Castelnou es un pueblo  pequeño muy cercano a la Ruta, pero que no está dentro de ella, por esta razón todos hemos admirado siempre esta representación, que se da en los pueblos del entorno y nunca antes imaginamos la posibilidad de tenerla en nuestras propias calles. 
Este festival tendría varias consecuencias. En primer lugar, se firmaba un manifiesto a manos de las asociaciones que participaban, con el que se pretendía fomentar la colaboración entre las mismas. También se forjó un proyecto que se llevaría a cabo entre la Valera y las asociaciones, Artistas Plásticos Goya Aragón y  Artimagen. Fruto del cual, en septiembre de ese mismo año, se organizaba el Festival de Artes Plásticas Territorioarte.
Cartel y publicación en el Periódico de Aragón (8 de septiembre de 2005)

Un total de 43 artistas de diferentes partes del mundo, mostraban en Castelnou sus obras desde el día 10, hasta el 25 de septiembre de 2005.
También aquel verano se creaba la asociación de mujeres el Molino. Amparo Claver y Mercedes Ibáñez habían sido dos de las socias más activas dentro de la Valera, formando parte de ésta y su Junta Directiva desde su inicio. Ahora, se embarcaban en el nuevo reto de crear otra asociación que reuniría a todas las mujeres de la localidad y a su poder creativo. Fue todo un éxito y nacía, en buena medida, animada por el entusiasmo generado en torno al mundo de las asociaciones. La asociación de mujeres, o las Amas, también se les suele llamar así, tomó el testigo de muchas actividades hasta entonces organizadas por la Valera. Como principal novedad instauraron la costumbre de hacer carrozas en las fiestas todos los veranos.  
Desde aquel año, la Valera dejó de ser quien organizara las fiestas, para ser una de las dos asociaciones que colaboraba en el desarrollo de las mismas. Sería a partir de este momento el ayuntamiento quien encabezaría la organización y administraría la mayor parte del gasto. Esta parecía ser la mejor forma de que se garantizara la permanencia de muchas de estas actividades, independientemente de las posibilidades económicas de una asociación como la nuestra. El principal motivo fue que el ayuntamiento, desde aquel año, contaría con una partida económica segura para desarrollar todas estas actividades. Desde este momento ya no sería necesario pedir dinero a los vecinos como medio de ingresos.
Para algunos de nosotros supuso un relevo en las tareas organizativas, principalmente para los que habíamos estado más implicados durante los últimos años.
En su historia más reciente, la Valera, colaborando con el ayuntamiento y la asociación de mujeres, ha logrado llevar a la práctica una de sus metas más antiguas y difíciles, sobre todo por su coste. Se trata de la organización de un Mercado Medieval, que ha sustituido a la Semana Cultural. Hasta la fecha, se han celebrado dos, uno en agosto de2010 y otro en el año 2011. 
II Mercado Medieval (año 2011)
>> LA VALERA Y CASTELNOU EN FIESTAS (fotos en el canal de flickr)
El color de la campana de nuestro logo es el verde. No es ninguna casualidad, también lo era la primera tinta en la que se mojaba el sello para acuñar en papel reciclado, siempre que se pudiera.
CARTEL DE LAS PRIMERAS JORNADAS DE MEDIO AMBIENTE (añ0 1995)
La primera Plantada
El Medio Ambiente siempre ha sido una de las preocupaciones de un buen número de nuestros socios. Por ese motivo se han programando  unas cuantas Jornadas de Medio Ambiente, las que solíamos llamar “el día de la Plantada”.
Cómo ya relatamos, una de las propuestas que más se repitió en aquella tormenta de ideas que se desató en los orígenes de La Valera, era la de las reforestaciones. Muchos acababan diciendo: “… y plantar pinos”. Y no sólo se plantaron pinos, ya que siempre pensamos que la mejor manera de actuar sobre este terreno, sumamente árido que nos rodea, era vestir la tierra desnuda con especies autóctonas. Romeros, lentiscos, coscojos, sabinas, latoneros y pinos han ejercido su protección natural desde hace siglos. Y para recuperar esa funcionalidad de la manera más natural y equilibrada, han sido muchos los que han plantado en las laderas pegadas al pueblo.
Fotos de las Plantadas años 2000 y 2003
El primer año se plantó el Barrio Alto. Poco después se nos ocurrió plantar en todas las laderas de los montes que rodean al pueblo. Así, si contábamos con la vegetación del río, conseguiríamos lo que llamamos un Cinturón Verde en torno al casco urbano. Todavía quedan algunos trozos, pero podemos decir que se ha avanzado bastante en este proyecto.

>> FOTOS DE LA PLANTADA DE 2003
>> FOTOS DE LA PLANTADA DE 2005
No solo se han hecho plantaciones. Un año se limpió de basuras la rivera del río. En todas las laderas que se han plantado se ha seguido un mismo proceso: primero se suelen limpiar y después se instala riego a goteo, para garantizar así su crecimiento.
Folleto y fotos de ecotubos (mayo de 1998)
La primavera del año 1998 nos adentramos en el monte para colocar ecotubos. Tubos  elaborados con un material de fácil descomposición, que favorecería el crecimiento de pequeños árboles silvestres, aportando protección, captando y conservando la humedad. Se habían sufrido unos años de gran sequía, y convenía ser precavidos.
Las jornadas de Medio Ambiente siempre suelen estar arropadas con charlas y meriendas. Los últimos años destacan por la participación infantil.
Detalle de la Plantada 2011
             

 3. EVOLUCIÓN

Como hemos visto, a lo largo de todo este tiempo, la Valera ha organizado un montón de actividades. Una de las premisas de esta asociación siempre fue, que la participación de todo el mundo era algo fundamental a la hora de tomar decisiones. Solíamos pensar que la gente implicada y concienciada, dando ideas o colaborando en todo esto, termina por hacerlo más suyo. Se potencia así  esa identidad con una o varias iniciativas, lo que sin duda contribuye a la búsqueda de un bien general.
Si ponemos nuestra mirada sobre las Fiestas de Verano, podemos ver que desde el primer momento no ha faltado gente para servir en las barras.Tampoco para organizar los juegos tradicionales, montar las cucañas, preparar comidas…

"CURRANDO EN FIESTAS"

Son muchas las cosas que en este momento se nos dan hechas. Ahora el ayuntamiento cuenta con operarios que limpian, montan y desmontan los escenarios. En muchos casos hemos ganado en seguridad.
Todavía recuerdo que, durante muchos años, esperábamos que llegara la cocinera, al que siempre traía discos y ponía la música, o aquel socio electricista, que asumiendo un buen riesgo, conectaba a una caja de la red de alumbrado la manguera eléctrica que alimentaba a la verbena. Ahora es tan sencillo como enchufar en el generador o en un cuadro, previamente instalado. También recuerdo que algunos de nosotros éramos los que lanzaban los fuegos artificiales… 
Entrar en detalle sobre las colaboraciones personales sería interminable. Ahora mismo el Ayuntamiento dispone de más dinero que cuando empezamos. Se contratan más actuaciones preparadas. Todo esto hace que aquella participación inicial, sin la que era imposible hacer nada, ahora ya no sea necesaria. Somos muchos los que nos preguntamos si la asociación sirve para lo mismo que en sus orígenes. En mi opinión, la Valera ha cambiado sus objetivos. Esto no quiere decir que no sea necesaria, pero ese papel imprescindible, bajo el que le tocó nacer, ya no lo juega en el presente.
Una asociación es una herramienta, o un instrumento, para captar la voluntad de cuantos participan de esta. Su principal finalidad es desarrollar procesos que faciliten que todas estas voluntades se realicen en la medida de lo posible. Además, una asociación puede ser un arma para modificar o cumplimentar lo que se hace desde otras instituciones. En el caso de Castelnou, durante bastante tiempo, fue este aspecto el que marcó la relación de la asociación con el ayuntamiento. Por eso es importante recalcar su carácter independiente. Son muchas las situaciones en que las voluntades de las instituciones clásicas (entiéndase oficiales) no coinciden con las de las asociaciones. Por eso muchas de éstas tienen un tono reivindicativo.

4. UNA PEÑA COMO JUNTA DIRECTIVA

Si de nuevo nos transportamos al principio de esta historia, vemos como una pared verde, afectada por el paso del tiempo, era una de las imágenes recurrentes que acuden a mi mente si pienso en nuestra asociación. Quizás así era como yo veía Castelnou.


La Peña no era sólo un edificio, éramos un grupo de jóvenes, que nos juntábamos en aquella casa vieja para compartir conversación, tomar algún café, cervezas…
Entre aquellas paredes verdes se forjaron la mayor parte de ideas que luego se harían realidad en la Valera. Muy pronto dejamos de ir al local de la asociación. Incluso cuando nos reuníamos allí, antes de la reunión, lo hablábamos todo en la Peña  y era allí mismo donde se terminaban, en muchos casos, aquellas reuniones.
La asociación hizo que un grupo de personas, que en su mayoría teníamos una estricta relación de vecinos del mismo pueblo, pasáramos a ser como se suele decir “carne y uña”.
Nuestro sitio de encuentro fue la Peña.  Al igual que la asociación cambiaba la realidad del pueblo, nosotros transformábamos aquellas paredes y aquellas estancias adaptándolas a nuestras necesidades. Pasamos de tener una habitación con sillas y una estufa, a tener muchas de las comodidades de una casa, pero sin llegar a parecerlo.
Al grupo de gente de la peña nos unía también otra razón. En el inicio de nuestra actividad, había otro grupo de gente del mismo pueblo que, por sistema, estaba en contra de todo lo que hacíamos o planteábamos. Tampoco entonces contábamos con el beneplácito del ayuntamiento, que nunca se negaba a nuestras peticiones, pero siempre nos ponía problemas para todo. Parte de sus miembros estaban manifiestamente en contra de cuanto hacíamos. Estos hechos nos hicieron estar todavía más unidos. La Valera, como todas las asociaciones, contaba con una Junta Directiva compuesta por cinco personas. Pero en realidad, en aquella Junta, éramos todos miembros de la Peña. Otra de las características de aquella peña es que juntaba a varias generaciones, siempre estaba abierta a que cualquier visitante entrara en ella. Y a todo aquel que permaneciera un tiempo en el pueblo, rápidamente era invitado a formar parte de la misma.
Recuerdo que muchas veces, en las conversaciones que se planteaban,  muchos de nosotros decíamos “no confundas la Asociación con la Peña”. Era fácil confundirse, ya que lo único que las separaba eran los recursos propios de una o de otra. También somos muchos los que pensamos que la Valera comenzó a cambiar y a convertirse en que es ahora, cuando se disolvía la peña.
La Valera, como otras asociaciones, ha evolucionado, adaptándose a la realidad del lugar donde se encuentra.
Este era un mensaje de Amparo Claver, cuando se cumplían 15 años de historia de esta Asociación: